En la era del dato el turismo rural no puede ser ajeno a éste. Los profesionales que trabajan para el desarrollo y crecimiento de las zonas rurales necesitan incorporar información valiosa a su gestión diaria y toma de decisiones.

Hoy resulta básico tener datos que me ayuden a entender qué ha pasado hasta ahora, cómo está la situación actual de mi empresa o destino y qué puede pasar en mi entorno en las próximas semanas, meses o incluso en los próximos años.

Si miramos algunos de los datos disponibles relativos al turismo rural en España, vemos cómo en el ámbito nacional las escapadas al interior para la práctica de actividades y estar en contacto con la naturaleza, siempre han sido de gran interés para los españoles. En el año 2014, el sector experimentó un boom que continuó al alza hasta superar los cuatro millones de turistas en 2018.

En España tenemos hoy una oportunidad para desarrollar cada vez más el turismo rural y abrirlo tanto a la internacionalización, puesto que sigue siendo un turismo dominado por el turista nacional, como a la digitalización, permitiendo al empresario conectar con la nueva demanda de forma más directa y efectiva.

Si observamos el gráfico a continuación, vemos cómo dicha oportunidad de crecimiento y mejora se plantea para ambos escenarios, el nacional y el internacional.

Evolución anual del número de turistas hospedados en alojamientos de turismo rural en España entre 2008 y 2019

 

Fuente: Statista

 

La cifra anual total de turistas alojados en casas rurales y establecimientos similares en el país aumentó en casi dos millones y llegó a superar los 4,4 millones en 2019.

Viendo este ejemplo, se hace evidente la necesidad de que los Organismos y Asociaciones al frente de esta tipología de turismo, dispongan de sistemas de inteligencia turística que les permitan conocer a través de datos fiables la situación en la que se encuentran, pudiendo así tomar medidas efectivas para su crecimiento sostenible.

Por otro lado, además de tomar consciencia de la escasez de datos en el sector del turismo rural, debemos tener presente que el desarrollo de éste se ha trabajado siempre bajo el prisma de la contribución que supone para la economía y los residentes de las zonas menos habitadas del planeta. Y por ello, hemos sido testigos de cómo algunos destinos turísticos han recurrido al turismo rural a fin de diversificar sus productos y mercados y difundir sus beneficios hacia el interior.

Sin embargo, hoy sabemos que el turismo rural no representa una política muy realista de desarrollo turístico. Son muchos los territorios que han apostado por desarrollar esta tipología de turismo y realizar campañas de marketing y comunicación en esta línea y a pesar de ello, se enfrentan hoy a múltiples desafíos y problemas protagonizados en un porcentaje muy alto por microempresas sin apenas recursos.

Algunos de estos retos, como los altos costes de desarrollo, los bajos rendimientos, la escasa demanda, la falta de conocimientos esenciales, el predominio de los operadores de turismo masivo o la conectividad, están ligados a la necesidad de disponer de modelos de gestión específicos para las zonas de interior con una financiación e implementación de tecnología pensados para el lago plazo.

En este sentido, vemos cómo surgen iniciativas como la presentada recientemente por la Organización Mundial del Turismo, denominada “Competición de Turismo Rural”, con las siguientes categorías:

  1. Startups: nuevas tecnologías en el ámbito del turismo para el desarrollo rural
  2. Impacto Social: iniciativas que contribuyen a los ODS

Este tipo de proyectos precisamente pretenden dar solución a los múltiples desafíos a los que se enfrenta el mundo rural, al mismo tiempo que nos hacen pensar en la infinidad de posibilidades y oportunidades que nos ofrece este estilo de vida.

Además, si tenemos en cuenta las principales características del turismo rural vemos cómo a diferencia de otras tipologías de turismo, éste proporciona una experiencia turística completa, ofreciendo tanto alojamiento como actividades, a la vez que favorece a la creación de un vínculo con el destino fomentando la lealtad del visitante.

También, la actividad turística en el mundo rural atrae a emprendedores que quieren cambiar su estilo de vida. Sin embargo, los estándares de calidad de servicio, la comercialización, el desarrollo del producto y el éxito económico varían considerablemente de unas regiones a otras.

Por todo ello, debemos aprovechar e idear soluciones como la mencionada anteriormente de la OMT o la propuesta por SEGITTUR: “TIC Turismo rural” que trata de impulsar el uso de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos del turismo rural.

Y en este sentido, vemos cómo los profesionales del turismo rural tienen que trabajar desde ya en iniciativas conjuntas, lideradas por aquellas empresas y entidades que pueden tener mayor peso y representación en el sector. De esta manera, se lograrán avances en una gestión conjunta, en disponer de datos fiables para la toma de decisiones de todos los implicados y en innovar de forma permanente de la mano de startups y nuevos emprendedores que acerquen sus ideas y conocimiento al mundo rural.

El turismo rural podrá ir poco a poco creando una identidad propia acorde a la nueva era digital que permita a todos los agentes implicados dar un salto conjunto tanto cualitativo como cuantitativo en los próximos años.

 

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